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Blog Trasto: 2010 March

Blog Trasto

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Emotivo artículo sobre Delibes

  • March 28, 2010 at 11:32 pm

Publicado en El Mundo, se transcribe a continuación:

“El primer escritor de verdad, al que conocí personalmente y traté durante unos años, fue Miguel Delibes. Leo estos días todo lo que se escribe sobre él y no puedo por menos de retroceder a aquellos tiempos, yo tendría unos diecisiete años, en los que Miguel venía a ver a mi padre a su casa de campo de Milagros, no muy lejana de su pueblo de veraneo, su querido Sedano, o en los que se citaban en la finca cercana a Aranda de Duero, La Ventosilla, para que Miguel diese rienda a su pasión de cazador de perdiz roja, gracias a la hospitalidad de Joaquín Velasco.

Vela, pintor llegado de un largo exilio, encontró en Miguel -que en aquel entonces ya era un autor de culto y dirigía un periódico tan prestigioso como El Norte de Castilla- un amigo, un protector, un interlocutor de primera magnitud. Alguien que en aquellos tiempos duros tuvo el coraje y la generosidad de defender a un republicano. Tenían mucho en común, como su gusto por el arte, los perros y el campo, ¡y tantas diferencias de carácter! El escritor era -¡cuánto me cuesta este verbo en pasado definitivo!- un hombre sereno, ecuánime, muy independiente, pero dulce y con un sentido del humor zumbón, aunque nunca explosivo. El pintor, en cambio, siempre fue apasionado, ‘feroce’ a la italiana, impaciente y un poco sobreactuado; pero se querían y respetaban, y se daban buenos consejos.

Ambos, que pasaban la mayor parte de su tiempo en el campo, se vestían de una manera insólita para aquellos años en los que los hombres en España, o iban de cortijeros, o lucían como chupatintas grisáceos. Esto se notaba y llamaba especialmente la atención en un escritor, y lo recordaba Rafael Sánchez Ferlosio en un artículo el otro día. Todos se arrimaban a Miguel, formidablemente atractivo, y que no tenía pinta de ensimismado literato, sino de aristocrático campesino. No sólo era alto, espigado y guapo, una especie de Gary Cooper castellano; sino que su manera de presentarse, elegantemente sport, y sin afectaciones británicas, le confería un aire distraído, nada burgués, ni encorsetado. Su elegancia estaba en consonancia con los colores de la tierra rojiza, los verdes hondos de los bosques, el azul cegador y luminoso de los plateados cielos de Valladolid. Sus cazadoras de ante color miel pálido empatizaban con el dorado trigo de los campos sin segar.

De Delibes, además, y no es secundario, hemos aprendido a comprometernos con la Naturaleza, su cuidado y disfrute. Con él hemos descubierto a una edad en la que las lecciones son perdurables, a respetar al prójimo, pero a no humillar la cabeza, a no tener pretensiones; pero a tener aspiraciones legítimas en el uso de nuestra lengua. Su estilo literario único, y su humanidad eran tan naturales que se notaban también hasta en una simple gorra visera elegida sin muchas pamplinas, o en un chaquetón para los fríos amaneceres.

Todo en Miguel estaba en consonancia y era necesario, y así resuena su voz, su silencio y su verdad en mi memoria de adolescente. Hasta hoy mismo. Y mañana cuando vuelva a leerle. Adiós, querido, sabio y viejo sabueso”.

El Instituto Cervantes busca la palabra favorita en español

  • March 26, 2010 at 5:04 pm

Este año van ganando “cachivache” y “libertad”. El Instituto Cervantes ha puesto en marcha de nuevo la plataforma interactiva www.eldiae.es , en la que internautas de todo el mundo pueden votar su palabra favorita del español. La página web se renueva con motivo de la segunda edición del Día del Español, que se celebrará el sábado 19 de junio en 42 países de los cinco continentes, e incluye como novedades una pizarra para elaborar pictogramas que ilustren las palabras y El juego del español, que permite medir el grado de conocimiento de la lengua de una manera lúdica y ofrece a los usuarios la posibilidad de jugar de forma individual o frente a un adversario conectado en cualquier parte del globo.

Link: www.eldiae.es

Entrevista a Enrique Vila-Matas

  • March 24, 2010 at 12:42 pm

El diario ABC publica una entrevista al escritor catalán Enrique Vila-Matas, con su última novela como tema principal de la misma. “Dublinesca” narra el ocaso de un editor jubilado que viaja a Dublin para celebrar un funeral por el fin de la era de la imprenta.

Link: http://www.abc.es/20100316/cultura-libros/vila-matas-relata-ocaso-20100316.html

Publicado el primer libro bilingüe español-sms

  • March 19, 2010 at 1:21 pm

Se acaba de publicar el primer libro bilingüe español - lenguaje de sms (en español), con el título de ¿Pero de verdad sabemos qué hacer con los ordenadores? Peo d vrdd sabmos q acer cn los ordnadors? Como cabía esperar, el libro está publicado en formato digital, así que se puede leer gratuitamente en el siguiente enlace: http://www.adiccionesdigitales.es/libro/

Extracto de La ciudad de los prodígios, de Eduardo Mendoza

  • March 17, 2010 at 7:19 pm

Éste extracto pertenece a La ciudad de los prodigios, una de las obras más conocidas del escritor catalán Eduardo Mendoza:
 
“Aquella carta, expedida en las Azores, donde el barco había hecho escala, fue llevada a la parroquia por el río Tonet en su tartana. El rector tuvo que leerla, porque ella no sabía leer. Para silenciar definitivamente las malas lenguas la leyó un domingo desde el púlpito, antes del sermón.
«Cuando tenga trabajo y casa y un poco de pempis mandaré por vosotros», decía la carta. «La travesía es buena, hoy hemos visto tiburones, siguen peligrosamente el barco en bandadas, a la espera de que algún pasajero se caiga al agua; entonces lo devoran de un bocado: todo lo trituran con su triple fila de dientes; del que consiguen hacer presa y devorar no devuelven nada al mar».
A partir de aquel momento ya no había vuelto a escribir más”.

Fallece Miguel Delibes

  • March 13, 2010 at 11:49 pm

Ayer por la mañana fallecía el escritor Miguel Delibes, a la edad de 89 años, uno de los grandes escritores de la literatura española contemporánea. El escritor será enterrado mañana en la ciudad de Valladolid, ciudad que la vio nacer y fallecer.

Miguel Delibes escribió 20 novelas, entre las cuales obras tan conocidas como Los santos inocentes, Cinco horas con Mario o El hereje, y ganó varios premios literarios, como el Premio Nadal o el Premio Planeta.

Link: http://www.elpais.com/articulo/cultura/fue/alma/literaria/Castilla/elpepicul/20100313elpepicul_1/Tes

Pronto tendremos en Libraria Trasto obras de este genial escritor vallisoletano.

Extracto de “El cartero de Neruda”, de Antonio Skármeta

  • March 10, 2010 at 11:09 am

El telegrafista Cosme tenía dos principios. El socialismo, a favor del cual arengaba a sus subordinados, de modo superfluo, por lo demás, porque todos eran convencidos o activistas, y el uso de la gorra de correos dentro de la oficina. Podía tolerar a Mario esa enmarañada melena que superaba con raigambre proletaria el corte de los Beatles, los blue-jeans infectados por manchas de aceite del engranaje de la bicicleta, la chaqueta descolorida de peón, su hábito de investigarse la nariz con el meñique; pero la sangre le hervía cuando lo veía llegar sin el copete. De modo que cuando el cartero entró macilento hacia la mesa clasificadora de correspondencia diciéndole un exangüe «buenos días», lo frenó con un dedo en el cuello, lo condujo hasta la percha donde colgaba el sombrero, se lo calzó hasta las cejas, y sólo entonces lo incitó a que repitiera el saludo.

-Buenos días, jefe.

-Buenos días -rugió.

-¿Hay cartas para el poeta?

-Muchas. Y también un telegrama.

-¿Un telegrama?

El muchacho lo levantó, intentó discernir al trasluz su contenido, y en un santiamén estuvo en la calle montado en la bicicleta. Ya iba pedaleando, cuando Cosme le gritó desde la puerta con el resto del correo en la mano.

-Se te quedan las otras cartas.

-Las llevaré después -dijo alejándose.

-Eres un tonto -gritó don Cosme-. Tendrás que hacer dos viajes.

-No soy ningún tonto, jefe. Veré al poeta dos veces.

En el portón de Neruda, se colgó de la soga que accionaba la campanilla más allá de toda discreción. Tres minutos de esas dosis no produjeron la presencia del poeta. Puso la bicicleta contra el farol, y, con un resto de fuerzas, corrió hacia el roquerto de la playa, donde descubrió a Neruda de rodillas cavando en la arena.

-Tuve suerte -gritó mientras saltaba sobre las rocas acercándosele-. ¡Telegrama!

-Tuviste que madrugar, muchacho.

Mario llegó hasta su lado, y le dedicó al poeta diez segundos de jadeo antes de recuperar el habla.

-No me importa. Tuve mucha suerte, porque necesito hablar con usted.

-Debe ser muy importante. Bufas como un caballo.

-Don Pablo -declaró solemne-. Estoy enamorado.

Mario se limpió el sudor de la frente de un manotazo, secó el telegrama en sus muslos, y se lo puso en la mano del poeta.

 -Bueno -repuso- no es tan grave. Eso tiene remedio.

-¿Remedio? Don Pablo, si eso tiene remedio, yo sólo quiero estar enfermo. Estoy enamorado, perdidamente enamorado.

La voz del poeta, tradicionalmente lenta, pareció dejar caer esta vez dos piedras, en vez de palabras.

-¿Contra quién?

-¿Don Pablo?

- ¿De quién, hombre?  

- Se llama Beatriz”.

El cartero de Neruda, de Antonio Skármeta, ya está disponible en nuestra web.

El asedio, la nueva obra de Pérez-Reverte

  • March 6, 2010 at 6:21 pm

Ya está disponible en las librerías de toda España (y pronto en Libraria Trasto), El asedio, la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte, ambientada en la Cádiz del siglo XIX. Así empieza la obra:  

Al decimosexto golpe, el hombre atado sobre la mesa se desmaya. Su piel se ha vuelto amarilla, casi traslúcida, y la cabeza cuelga inmóvil en el borde del tablero. La luz del candil de aceite colgado en la pared insinúa surcos de lágrimas en sus mejillas sucias y un hilo de sangre que gotea de la nariz. El que lo golpeaba se queda quieto un instante, indeciso, el vergajo en una mano y la otra quitándose de las cejas el sudor que también le empapa la camisa. Después se vuelve hacia un tercero que está de pie a su espalda, en penumbra, apoyado en la puerta. El del vergajo tiene ahora la mirada de un perro de presa que se disculpara ante su amo. Un mastín grande, brutal y torpe.

Con el silencio se oye de nuevo, a través de los postigos cerrados, el Atlántico batiendo afuera, en la playa. Nadie ha dicho nada desde que los gritos cesaron. En el rostro del hombre que está en la puerta brilla, avivada dos veces, la brasa de un cigarro.

—No ha sido él —dice al fin.

Todos tenemos un punto de ruptura, piensa. Pero no lo expresa en voz alta. No ante su estólido auditorio. Los hombres se quiebran por el punto exacto si se les sabe llevar a él. Todo es cuestión de finura en el matiz. De saber cuándo parar, y cómo. Un gramo más en la balanza, y todo se va al diablo. Se rompe. Trabajo perdido, en suma. Tiempo, esfuerzo. Palos de ciego mientras el verdadero objetivo se aleja. Sudor inútil, como el del esbirro que sigue enjugándose las cejas con el vergajo en la otra mano, atento a la orden de seguir o no.

—Aquí está todo el atún vendido.

El otro lo mira obtuso, sin comprender. Cadalso, se llama. Buen nombre para su oficio. Con el cigarro entre los dientes, el hombre de la puerta se acerca a la mesa, e inclinándose un poco observa al que está sin sentido: barba de una semana, costras de suciedad en el cuello, en las manos y entre los verdugones violáceos que le cruzan el torso. Tres golpes de más, calcula. Tal vez cuatro. Al duodécimo todo resultaba evidente; pero era preciso asegurarse. Nadie reclamará nada, en este caso. Se trata de un mendigo habitual del arrecife. Uno de los muchos despojos que la guerra y el cerco francés han traído a la ciudad, del mismo modo que el mar arroja restos a la arena de una playa.

—No fue él quien lo hizo.

Extracto de “El gaucho insufrible”, de Roberto Bolaño

  • March 5, 2010 at 8:56 pm

Hace muchos años tuve un amigo que se llamaba Jim y desde entonces nunca he vuelto a ver a un norteamericano más triste. Desesperados he visto muchos. Tristes, como Jim, ninguno. Una vez se marchó a Perú, en un viaje que debía durar más de seis meses, pero al cabo de poco tiempo volví a verlo. ¿En qué consiste la poesía, Jim?, le preguntaban los niños mendigos de México. Jim los escuchaba mirando las nubes y luego se ponía a vomitar. Léxico, elocuencia, búsqueda de la verdad. Epifanía. Como cuando se te aparece la Virgen. En Centroamérica lo asaltaron varias veces, lo que resultaba extraordinario para alguien que había sido marine y antiguo combatiente en Vietnam. No más peleas, decía Jim. Ahora soy poeta y busco lo extraordinario para decirlo con palabras comunes y corrientes. ¿Tú crees que existen palabras comunes y corrientes? Yo creo que sí, decía Jim. Su mujer era una poeta chicana que amenazaba, cada cierto tiempo, con abandonarlo. Me mostró una foto de ella. No era particularmente bonita. Su rostro expresaba sufrimiento y debajo del sufrimiento asomaba la rabia. La imaginé en un apartamento de San Francisco o en una casa de Los Ángeles, con las ventanas cerradas y las cortinas abiertas, sentada a la mesa, comiendo trocitos de pan de molde y un plato de sopa verde. Por lo visto a Jim le gustaban las morenas, las mujeres secretas de la historia, decía sin dar mayores explicaciones. A mí, por el contrario, me gustaban las rubias. Una vez lo vi contemplando a los tragafuegos de las calles del DF. Lo vi de espaldas y no lo saludé, pero evidentemente era Jim. El pelo mal cortado, la camisa blanca y sucia, la espalda cargada como si aún sintiera el peso de la mochila. El cuello rojo, un cuello que evocaba, de alguna manera, un linchamiento en el campo, un campo en blanco y negro, sin anuncios ni luces de estaciones de gasolina, un campo tal como es o como debería ser el campo: baldíos sin solución de continuidad, habitaciones de ladrillo o blindadas de donde hemos escapado y que esperan nuestro regreso. Jim tenía las manos en los bolsillos. El tragafuegos agitaba su antorcha y se reía de forma feroz. Su rostro, ennegrecido, decía que podía tener treintaicinco años o quince. No llevaba camisa y una cicatriz vertical le subía desde el ombligo hasta el pecho. Cada cierto tiempo se llenaba la boca de líquido inflamable y luego escupía una larga culebra de fuego. La gente lo miraba, apreciaba su arte y seguía su camino, menos Jim, que permanecía en el borde de la acera, inmóvil, como si esperara algo más del tragafuegos, una décima señal después de haber descifrado las nueve de rigor, o como si en el rostro tiznado hubiera descubierto la cara de un antiguo amigo o de alguien que había matado. Durante un buen rato lo estuve mirando. Yo entonces tenía dieciocho o diecinueve años y creía que era inmortal. Si hubiera sabido que no lo era, habría dado media vuelta y me hubiera alejado de allí”.

“El sueño del celta”, la próxima novela de Vargas Llosa

  • March 2, 2010 at 8:43 pm

El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha anunciado en el HayFestival que se celebra en Cartagena de Indias (Colombia) desde hace cinco años, donde se encuentra como invitado, que su próxima novela se titulará El sueño del celta y que ya se encuentra en la última revisión. Y es que ha explicado que en su sistema de escritura tienen especial importancia las correciones, pasando de escribirla en el ordenador a realizar anotaciones en azul, luego en rojo y así hasta que se publica.

Así es como él ha explicado en qué consiste su forma de escribir:

Normalmente la escribo como queda, lo que pasa es que yo rehago mucho, hago distintas versiones y en esas versiones voy ajustando, recortando, añadiendo a veces, pero generalmente la estructura aparece como en la primera versión.

En cuanto a ‘El sueño del celta’, ha desvelado que estará ambientada a caballo entre el final del siglo XIX y el principio del siglo XX y comentó que se ha basado en un personaje que conoció en una biografía de Joseph Conrad, un diplomático que combatía la dureza de los colonizadores en los países productores de caucho.

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