Las palabrotas en los libros
Hay escritores que huyen de las palabrotas o las expresiones malsonantes cuando escriben (de hecho, hasta los hay que huyen de todo lo que atufe a políticamente incorrecto, pero ésa es otra historia). Lo cierto, sin embargo, es que los tacos han sido siempre un recurso empleado por los clásicos de la literatura en mayor o menor medida.
¿Qué escucho? ¿Son almas en pena? ¿Son hijos de puta?
Es lo que podemos leer en las primeras páginas de las Comedias Bárbaras de Valle-Inclán, por ejemplo.
A pesar del tópico, el español no goza de mayor diversidad de palabrotas que otros idiomas, como el inglés. En las conversaciones normales se manejan poco más de una docena. Es lo que afirma Delfín Carbonell Basset, filólogo y autor del libro Diccionario sohez del español cotidiano. Lo que de verdad abundan son los eufemismos.
Sin embargo, ahí tenemos obras como Diccionario secreto, de Camilo José Cela, en el que presenta millares de estas palabras malsonantes; la mayoría de ellas referidas a excrementos y al sexo. Y es que ya lo dijo en una ocasión el escritor británico C. S. Lewis:
Una vez que te pones a hablar de sexo explícitamente, te ves obligado a escoger entre la lengua de la guardería, la de los bajos fondos o la de clase de anatomía.
Los clásicos de la literatura huyen de la cursilería de usar términos como “pompis” y “recórcholis”, así que nos sorprenden con su arrojo con palabras como “puta”, que son muy habituales en Cervantes o Quevedo, antes de la explosión políticamente correcta de la sociedad victoriana del siglo XIX. Sin ir más lejos, Quevedo tenía un título tan atrevido que resultaría inconcebible incluso hoy en día en muchos autores “serios”: Gracias y desgracias del agujero del culo.
Hablamos de autores consagrados, y no recordados precisamente por su escatología. Pero si nos centramos en autores especialmente soeces, entonces los niveles de escatología adquieren tintes grangüiñolescos. Por ejemplo, Rabelais (1494-1553), en su Gargantúa y Pantagruel, contiene los fragmentos más bizarros de la literatura universal. Como el fragmento dedicado a un retrete que se dirige al usuario:
Cagante, bostante, pedante, cacoso, tu coso colgante bajante a mi foso, guardoso, mierdoso, asqueroso, ¡San Telmo te espante si todo agujero mugroso, trasero, no limpias entero cuando te levantes.
¿Qué se lee en España?
Nos sumerginos en el Barómetro de Lectura 2009, realizado por la Federación de Gremios de Editores de España, para descubrir qué es lo que más se lee en España. Sin sorpresas, la trilogía Millenium de Stieg Larsson encabeza la lista de ventas seguida por La soledad de los números primos de Paolo Giordano, el último best seller de Stephanie Meyer , La huésped, y El niño con el pijama a rayas de John Boyne; de este último libro debe haber un ejemplar en cada casa, visto el tiempo que lleva vendiéndose.
Tanto Meyer como, obviamente, Larsson sitúan tres libros entre los veinticinco más leídos, Ildefonso Falcones consigue, por su parte, colocar sus dos libros, La catedral del mar y La mano de Fátima, en la lista. También encontramos libros que relacionados con la crisis económica como La crisis Ninja de Leopoldo Abadía, El informe Recarte de Alberto Recarte o El Crash de 2010 de Niño Becerra.
El Barómetro nos ofrece más datos sobre los más vendidos, separando Infantil y juvenil, donde Stephanie Meyer es la reina, con sus cinco libros colocaditos, uno detrás de otro, en el top cinco, y el batiburrillo Otras materias, en la que, además de libros sobre la crisis, encontramos best sellers de la autoayuda como El secreto de Rhonda Byrne o informes conspiranoicos como Titadyn: el informe científico del químico Iglesias, de García-Abadillo. Para todos los gustos y colores.
Pero estamos hablando de ventas, no de lecturas (echo de menos la variable “libros regalados”). ¿Cuáles son los libros y los autores más leídos? Seguimos encontrando a Meyer y a Larsson, pero ya no ocupan el primer puesto, que ceden a Ken Follet, Dan Brown y Carlos Ruiz Zafón. Del listado de los veinticinco más leídos, poco que comentar, mucho escritor de best seller, los sempiternos Tolkien y Stephen King, los siempre recomendados Isabel Allende, García Márquez, Jorge Bucay y Cervantes, que siempre aparece en el listado, con El Quijote bajo el brazo, claro está.
A El Quijote le acompañan libros que siguen la pauta de los autores: mucho best seller, algún clásico y ninguna sorpresa. El niño del pijama a rayas es el más leído, seguido de Los pilares de la tierra y La catedral del mar. Curiosamente, de los veinticinco primeros solo uno, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, ha sido publicado en 2009, todos los demás son anteriores aunque cuenten con varias ediciones.
En cuanto a Infantil y juvenil, no hay mucha diferencia entre libros leídos y libros comprados para los mayores de catorce años, aunque J. K. Rowling consigue colocar a Harry Potter entre tanta monotonía crepuscular, pero para el tramo de diez a trece la variedad de títulos es sorprendente: aunque también aparece Crepúsculo, Kika superbruja y Harry Potter son bastante más leídos, aunque el primer puesto sea, sorprendentemente, para El niño con el pijama a rayas (para que luego digan que no es una visión infantil de holocausto).
Más llamativa es la diferencia en Otras Materias donde sólo El Secreto repite lista. Encontramos a clásicos como Paulo Coelho y su Alquimista o a la Biblia junto a Gomorra de Saviano o el Diario de Ana Frank, libros de misterios y ocultismo o entrevistas a la Reina. La pregunta sería cómo puede haber tal distancia entre lo que se compra y lo que se lee. Por que puedo entender, es más, lo hago habitualmente, comprar más libros de literatura de los que puedes leer e ir amontonando para cuando tengas tiempo (quizás esto explique en parte por que no hay casi libros editados en 2009 entre los más leídos) pero ¿amontonar libros sobre la crisis?¿regalar informes químicos? ¿tanto mentimos en las encuestas?
Fallece Corín Tellado
Esta madrugada ha fallecido Corín Tellado, a la edad de 82 años. Esta escritora española, que ha pulicado más de 4000 novelas románticas, de las que se han vendido más de 400 millones de ejemplares en todo el mundo, está considerada la segunda autora más leída en lengua española, por detrás de Miguel de Cervantes, autor de El Quijote.